El trío lanza su disco Mil caminos, con nuevas versiones de sus hits. “La gente también necesita emocionarse”, dicen.

En un principio Mil caminos se iba a registrar en vivo frente al público, en formato tipo “unplugged” televisivo, a fines de 2019. Luego el plan se movió para marzo de 2020 mutando a una semana de grabación en el estudio junto a más de una docena de músicos. Las circunstancias obligaron a Lucybell a buscar una fórmula intermedia para su nuevo disco, que finalmente sí se grabó en vivo y en sesiones repletas de artistas invitados, pero en noviembre pasado y sin público presente, con el estallido social aún en el aire y justo antes de una pandemia que hubiese impedido llevar al cabo la idea.

“Todos los planes fueron cambiando pero nos jugamos el alma, siguiendo nuestra intuición”, relata Claudio Valenzuela, vocalista del grupo, sobre el accidentado -y a la vez afortunado- proceso que dio forma a su nuevo álbum, liberado anoche y compuesto por versiones acústicas de 18 éxitos de la banda -más la nueva Culpable-, en el que confluyen arreglos de bronces y cuerdas y las voces de invitados como Beto Cuevas, Manuel García y Consuelo Schuster.

Un viaje por la historia de uno de los grupos más populares de país, que ve la luz ad portas del aniversario 30 de la banda -en 2021- y en medio de una crisis que tiene a sus integrantes separados por el mundo y sin opción de presentar el material sobre un escenario en lo inmediato.

“Es difícil planear cosas ahora pero creemos que es interesante tener hoy un disco de estas características, tan íntimo y cercano, con canciones que son parte del ADN de mucha gente y poder mostrarlas en un presente muy diferente donde estar cerca es complejo”, reflexiona el cantante desde su casa en Idaho (EE.UU.), mientras busca el lado luminoso de lo que significa lanzar un disco en la era Covid-19.

Y efectivamente Mil caminos logra ese objetivo, aportando intimidad, auto-revisión y nuevas energías para éxitos como Vete, Carnaval y Luces no bélicas, con nueva orquestación, los bronces de Brass al Límite, los arreglos de cuerdas de Sebastián Vergara y el trabajo de Cuti Aste, quien operó casi como un cuarto Lucybell en aquellas sesiones en Estudios del Sur.

“Pese a toda la oscuridad mundial que estamos viviendo los músicos siempre llevamos la contra, tenemos que buscar la luz a través de eso. Para los músicos este es el momento de hacer música, si es que tenemos un deber con la humanidad. Más allá de las cifras entregadas diariamente la gente también necesita emocionarse, sentir que no está sola, que hay esperanza en este proceso”, comenta Valenzuela, quien pese a la incertidumbre global y a las fechas canceladas ya proyecta las posibilidades que el disco tendrá en directo.

“Lamentablemente hubo cambios pero tenemos la esperanza gigantesca de poder presentar este disco en vivo con todos los músicos e invitados”, cierra.